El 25 de octubre votaremos #APRUEBO #CONVENCIÓNCONSTITUCIONAL

EQUIPO REVISTA MAESTRA VIDA

Hace un año los estudiantes secundarios iniciaron un movimiento valiente de desobediencia y protesta, que algunos pensaron sería ahogado por la acción de las élites con criminalización, sanción y reproche comunicacional.

Desde nuestra distancia circunstancial, vimos materializado el canto de Violeta en esos niños y jóvenes como “…aves que no se asustan de animal ni policía, y no le asustan las balas ni el ladrar de la jauría”

A partir de ese 18 de octubre, desde distintos lugares millones de personas  exigieron cambios, entregándose al anhelo por transformaciones profundas y duraderas de la realidad que se habita en Chile, especialmente en las últimas décadas.

11 meses después nos encontramos ad portas de un plebiscito que pudiera servir para abrir la esperanza que se inició con ese movimiento de estudiantes.

La salida que se logró tuvo algo de mezquina, un sabor amargo que dejó el no tener la posibilidad de una verdadera “Asamblea Constituyente” (que no es solo una denominación que se da a tal instancia, es todo el procedimiento democrático que la sostiene: va de abajo a arriba, desde el ciudadano a la comunidad, del pueblo a todos los pueblos que componen Chile).

Tenemos la idea que la instancia que impusieron debió ser más generosa con la memoria de los que fueron muertos en esas primeras semanas de la rebelión: como Alex Núñez o José Uribe; y los que cayeron en la plaza de la dignidad: Abel Acuña, Mauricio Fredes o Cristián Valdebenito. Una salida que incorporara el reconocimiento de alguno de los 400 mutilados oculares. La falta de esas voces es, en definitiva, la marca que cuestiona cualquier negociación o pacto de madrugada.

Lo que acontecerá el 25 de octubre es el resultado del miedo de la élite, es la forma que tuvieron para intentar cambiar algo, para que nada cambie, la misma jugarreta hecha tantas veces en la historia de esta franja del mundo. Así las cosas, es difícil creer a aquellos que negociaron un itinerario tan estrecho ese 15 de noviembre.

Dicho todo esto, desde Revista Maestra Vida tenemos la expectativa que es posible abrir esa brizna de luz y que se transforme en la primavera de todas y todos, que a pesar de lo incierto del mecanismo, debemos apoyar la votación en el plebiscito, desde la urna, desde la pista de baile, desde la calle cómplice.

Hacemos nuestra la opción por el APRUEBO y CONVENCIÓN CONSTITUCIONAL, no por que creamos que con eso resolvemos definitivamente alguna crisis, simplemente impulsamos ese acto para continuar en la calle, bailando, dialogando, compartiendo.

Por lo mismo es necesario reactivar asambleas en los territorios y espacios de actividad, para conquistar, al final de todo el camino, una verdadera y duradera nación de naciones, un territorio plural e inclusivo, sin distinción ni discriminaciones, en que Chile sea al fin, una larga y angosta pista de baile, donde todas y todos tengan cabida.

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