¿Será una Rumba Posapocalíptica?

Por Félix Kof

Miro el celular, dan 5 minutos para las 9 de la noche; más allá, alguien observa su reloj pulsera, parece que lo reconozco. Se siente la ansiedad por ingresar al local. Los que estamos ahí sabemos que seremos uno de los ochenta, cumpliendo el aforo de los protocolos pospandemia, que tendremos la opción de vivir esa jornada en Maestra Vida.

Desde que terminó la emergencia sanitaria, la “normalidad” ha sido un proceso de acomodo a una nueva forma de hacer las cosas, nos tiene a todos sorprendidos y a veces sobrepasados.

Hasta marzo un sábado cualquiera se traducía en descansar de las actividades de la semana y a eso de las 10 de la noche juntarse “a hacer la previa” con los amigos: comer y tomar algo, conversar de la urgencia de “la política, del amor y la revolución”. No faltaban las risas contando alguna anécdota de la rutina o el chiste de moda. Si estabas en plan de conquista, coqueteo, si el plan era superar una etapa de conflicto, distracción, todo encajaba de modo natural para que luego, pasando la medianoche, nos poníamos de acuerdo en cómo continuar la jornada. Podía ser alguna tocata o bailar y luego resolver el estilo ¿pachanga, tecno, rock o salsa? (esta última era siempre mi opción principal). Con la elección resuelta y si mi alternativa era la que primaba, nos encaminábamos al templo Maestra Vida.

Llegábamos “arriba de la pelota”, felices y dispuestos pues quedaban 4 horas en que muchas cosas podían suceder, posibilidades que se darían según las circunstancias. Obviamente antes de entrar a “negociar” (era impensado pagar el ticket completo si éramos 4 o 5 rumber@s) nos aprovisionábamos en el kiosco de la vereda o con algún vendedor que pasaba ofreciendo chicles o caramelos, una cajetilla de 10 cigarros o los accesorios para rolar tabaco. También ver si había “mano” para una colita madrugadora, todos los elementos para asegurar la mejor rumba.

Las cosas han cambiado en estos 9 meses.

Estoy en una fila corta, en realidad somos 8 o 10 personas que esperamos en torno a la entrar, el local abre más temprano pues debe cerrar a las 3:30 de la mañana. Logro identificar a un conocido y nos saludamos a lo lejos, como todos usamos mascarilla, no sé si me sonrió.

Cuando al fin abren la entrada hay un guardia con una pechera, guantes de goma y visera tomando la temperatura. Por el movimiento de la cabeza sé que me saluda, aunque no logro escucharlo, por lo que recuerdo el sujeto es amable, pero la verdad es que uno tiende a confundir los gestos y sonidos entremedio del ruido y el tapaboca.

Avanzo dos metros y llego a un segundo control, donde antes estaba la taquilla que cobraba la entrada. Es el mismo sujeto que identifico hace más de 10 años desde que vengo al local, tiene los ojos cansados, su barba entrecana se escapa sobre la mascarilla, saluda con un gesto de asistencia y sin tocar mi celular valida el ticket.

Una de las gracias del local era que cuando estaba lleno se formaba una sinergia de mucha buena onda, la gente se acomodaba y disfrutaba la música. La barra, la pista y las mesas siempre estaban ocupadas. Me pregunto si hoy será distinto…

Soy de los primeros en ingresar y hay mucho espacio, por lo mismo hay un aspecto fantasmal y sigiloso diferente al de la Maestra de antes. Con todo, sigue siendo un lugar cómodo y alegre.

Los trabajadores están disponibles a atender en esta nueva realidad. Por supuesto el jefe del bar, un sujeto grandote y generalmente risueño que sabe qué ofrecer,saluda a la distancia con un movimiento de cabeza, usa visera.

En la barra las bancas están desocupadas, son tres por lado, me siento y se acerca una de las chicas ataviada de mascarilla, guantes y pechera. Coloca una carta de tragos plastificada la que es rocía con desinfectante como un acto que intenta demostrar la inmunidad, observo el listado y señalo un ron con bebida cola ligt.

No se demora dos minutos y me sirve un vaso sanitizado, le doy las gracias con una venia y pido que me cobre, tarjeta sin contacto con propina y a disfrutar la música. Lentamente, pero de modo constante comienzan a ingresar los invitados a la fiesta que se distribuyen entremedio de las mesas, dos por acá y tres por la pista de la punta. Antes el mobiliario pequeño con cuatro banquillos casi se topaban, ahora es notorio el espacio que hay entre cada bufete.

Las pistas se han reducido, caben cuatro parejas en la primera sección y hasta siete en la punta, Se ve mucho baile separado, en contra de lo que dicta la “cultura” salsera de contacto estrecho, a no ser que sea un acompañante –hay un letrero en la entrada que indica que se privilegian parejas- o tengas mucha confianza con quien vas a salsear una canción. A pesar de todo, este lugar mantiene la onda de rumber@s que se conoce y nos une la complicidad.

Por todo el local hay dispensadores de gel antiséptico, los baños se higienizan cada 20 minutos, es de los cambios notorios que han operado, además guardarropía entrega unas bolsas de plástico en las que cada cual debe guardar sus pertenencias.

Todos funcionamos con algo de resistencia ante estas formas, una especie de acto de convicción, para luego resignarnos y entender que hemos entrado en otra era, una en que la asepsia y la higiene son el paradigma, y aunque he leído que la vacuna contra la peste está a punto de ser lanzada, la nueva cultura de la distancia se ha instalado en la “normalidad” posapocalíptica. 

(Esta semana cumplimos 4 meses desde el cierre de Maestra Vida. Nunca en casi 32 años de funcionamiento habíamos estado tanto tiempo sin vernos y por lo que propone esta crónica distópica, una vez que reabra, el mundo rumbero tendrá que guardar la distancia. Esperamos equivocarnos y algo de lo que dejamos hasta marzo se recupere)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s